
En una comarca larga como el Maresme, donde muchas mudanzas cruzan media costa por la N-II o la C-32, el embalaje es aún más importante: cuanto más trayecto, más se juega tu vajilla y tus muebles en cada curva. En MUDAMAR embalamos a diario y aquí te contamos cómo lo hacemos y qué puedes preparar tú si te encargas de una parte.
Cuanto más largo es el viaje, más trabaja el embalaje por tus cosas.
Cajas al tamaño de su contenido
La regla básica: lo pesado en cajas pequeñas —libros, vajilla, herramientas— y lo voluminoso y ligero en las grandes —ropa, cojines, mantas—. Así ninguna caja pesa de más ni revienta por el fondo, y todas apilan bien y estables en el camión para el trayecto por la costa. Llénalas hasta arriba, pero sin forzar la tapa.
Lo que pesa, en caja pequeña; lo que abulta, en la grande.
Lo frágil, envuelto y calzado
Copas, platos, cuadros y electrónica se envuelven de uno en uno con papel o burbuja, nunca sueltos. Los platos, de canto; los huecos, rellenos para que nada baile durante el viaje. Marca esas cajas como frágiles para que vayan arriba y se descarguen con tiento. En un trayecto largo, un hueco mal relleno es un plato roto seguro.
Envuelto pieza a pieza y sin huecos: así llega la vajilla entera.
Mantas y film para el mobiliario
Los muebles se protegen con mantas de mudanza y film para que no se rocen, se rayen ni se abran puertas y cajones por el camino. Las esquinas y las patas, que son lo que más sufre, van reforzadas. Es el material que usamos nosotros y el que marca la diferencia en un aparador o un cabecero durante el trayecto.
Manta y film convierten cualquier mueble en un bulto seguro.
Desmontar lo que gana viajando en piezas
Armarios grandes, camas, estanterías y mesas viajan mejor desarmados: ocupan menos, pasan por puertas y escaleras y no fuerzan las uniones en las curvas. Guarda los tornillos de cada mueble en una bolsa pegada a la pieza. Nosotros desmontamos y volvemos a montar si lo contratas, y así nada se afloja por el camino.
Un mueble en piezas viaja seguro y no fuerza sus uniones.
Sujetar la carga en el camión
De poco sirve embalar bien si luego la carga baila. Calzamos y sujetamos las piezas dentro del camión para que el trayecto por la costa, con sus curvas y rotondas, no mueva nada. Un buen estibado es la última pieza del embalaje, la que garantiza que lo que salió bien colocado llegue igual.
Lo que va bien sujeto en el camión llega tal cual salió.
Etiquetar por estancia y por planta
Escribe en cada caja la estancia de destino —y la planta, si la casa nueva tiene varias—. Al descargar, cada caja va directa a su sitio y no se acumula todo en la entrada. Un rotulador y diez minutos al embalar ahorran una tarde entera al deshacer la mudanza en la casa nueva.
Caja etiquetada por estancia: llega sola a su habitación.
La caja de las primeras horas
Prepara aparte una caja con lo imprescindible del primer día: cargadores, aseo, una muda, medicinas, papel higiénico, algo de menaje. Cárgala la última y ábrela la primera. Es lo que evita rebuscar entre veinte cajas la noche de la mudanza, sobre todo si has cruzado media costa y llegas cansado.
La caja del primer día se carga al final y se abre al llegar.
O nos encargamos nosotros
Si no quieres liarte, embalamos nosotros todo o solo lo delicado, con nuestro material y nuestro método. Lo dejamos previsto en el presupuesto cerrado, y así te ahorras la parte que más tiempo lleva de cualquier mudanza. Tú decides cuánto haces tú y cuánto dejas en nuestras manos, sin cabos sueltos el día del traslado.
Embalas tú, embalamos nosotros o a medias: como te venga mejor.
El orden en que conviene embalar
Empieza por lo que menos usas —libros, ropa de otra temporada, adornos, lo del trastero— y deja para el final lo del día a día. Ve estancia por estancia, cerrando cada habitación antes de pasar a la siguiente, en lugar de tener toda la casa a medias durante semanas. Así, cuando llegue el camión, solo quedarán las cuatro cosas de última hora y el resto estará listo y etiquetado.
Primero lo que menos tocas y al final lo del día a día.
Haz una foto antes de desmontar
Antes de desarmar la tele, el equipo de música o un mueble con muchas piezas, hazle una foto con los cables y los tornillos a la vista. Esa imagen te ahorra dudas al montarlo de nuevo en la casa nueva, cuando ya no recuerdas qué iba dónde. Es un truco sencillo que convierte el montaje en destino en algo rápido y sin frustraciones, sobre todo con la electrónica.
Una foto antes de desarmar te ahorra el rompecabezas del montaje.